domingo, 26 de junio de 2011

EL PEZ QUE SONREÍA

          Que pesada me pongo con Jimmy Liao, pero no lo puedo evitar… Me llega muy dentro. Esta vez con El pez que sonreía… Parece mentira. Hace dos meses yo no sabía quién era este autor (aunque había visto algo en la biblioteca del cole, casi ni lo había mirado), y ahora soy fan absoluta de él.

          Esta historia que he terminado de leer (o mejor dicho, de releer, de reflexionar, de asimilar, de asumir…) este fin de semana, significa para mí la libertad. La libertad que damos o que deberíamos dar a las personas que tenemos a nuestro lado. Puede parecer que alguien que esté siempre sonriendo junto a nosotros sea muy feliz, y a lo mejor no es cierto.
"Yo quería ser dueño de ese pez"
 ¿Podemos ser dueños de alguien?
          Si yo me empeño en que se haga siempre lo que a mí me apetece y la otra persona lo hace sin poner mala cara, puedo pensar que lo hace porque quiere… ¿es así? ¿no está limitada por la gran pecera de mi mundo? ¿no seré yo más libre cuando le dé a esa persona toda la libertad?

          Además de la maravilla del libro, con su filosofía, con sus impresionantes ilustraciones con colores siempre fascinantes (que no se adivinan viendo el libro por fuera ya que es un librito pequeño con una portada en azul marino, con un dibujo que no deja entrever lo que hay dentro), hay también un vídeo “A fish with a smile” basado en esta historia que obtuvo en el año 2006 el Premio Especial al Mejor Cortometraje de Animación del Festival Internacional de Berlín. Entiendo porqué lo premiaron ya que como comentó el jurado tras entregarle el premio: “aunque en apariencia simple, la cinta nos invita a abrir los corazones hacia la verdad de que, si liberas algo, tú también eres libre”. Y también la música del corto es intimista y liberadora.
          Sin embargo hay algo que no me gusta y es que no se ha cuidado bien la traducción al castellano. Pez es masculino, y en el libro tiene todas las terminaciones en femenino. ¡Qué le vamos a hacer! No todo puede ser perfecto.
Y ahora, la editora, Barbara Fiore, nos proporciona un trocito del libro para nuestro disfrute. Pincha en la imagen y buen provecho.