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viernes, 30 de octubre de 2026

UN CABALLERO EN MOSCÚ

 Esta vez lo pedí con toda la intención, cuando vi las nuevas adquisiciones de la Biblioteca Pública para clubes de lectura, no lo dudé aunque ya me lo hubiera leído en el verano de 2021 porque fue un libro que me dejó un estupendo sabor de boca y aunque me había costado arrancar con él, al final, me entusiasmó.

Al pinchar la imagen puedes leer la reseña

Me ha encantado verlo entre los lotes de clubes de lectura y ahí he notado "la mano" de la nueva directora de la Biblioteca Pública, mi querida amiga Teresa Gómez, a la que conozco desde que nació, y a la que aprecio un montón y agradezco la renovación del catálogo.

¿Y qué decir del libro? Es sutil, divertido, mordaz, crítico, pero sobre todo, es HUMANO. Y puedes consultar aquí mi otra reseña en el blog. (Reseña de Un caballero en Moscú).

Me sentí identificada en ese confinamiento obligado del conde Rostov en un edificio, porque habíamos terminado de pasar la pandemia, fue al año siguiente, y estábamos con los coletazos de "la nueva normalidad". Claro que él tenía mucho más espacio para moverse, pero aún así, estaba limitado y no cumplir la norma supondría su muerte. Y con todo en contra fue capaz de adaptarse y construir su vida, empezando de cero, pero sin perder su estilo o sus buenas maneras.

En esta ocasión, esa primera parte que se me hizo cuesta arriba la otra vez, no resultó tan mala porque ya sabía lo que venía y me sirvió para paladear mejor el buen rato que iba a pasar.

Me gustó muchísimo todo el libro, pero el final... ¡Ay! el final, es que lo borda y emociona al lector. O al menos, a mí me emocionó.

Y en esta imagen su biografía

El autor tiene más libros. Me he leído el primero, Normas de cortesía, pero me gustó mucho más este. El tercer libro, La autopista Lincoln aún no lo he hecho.
Y aquí están las fotos de nuestra sesión del club de lecturas, "Té, café y libros" en la cafetería/tapería Zalacaín.

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